La energía eólica muestra las potencialidades para la creación de empleo de las nuevas tecnologías energéticas, pues ya emplea a cerca de 4.000 personas en España, entre empleos directos e indirectos. La propuesta alternativa supondrá la creación de 9.000 empleos fijos en la producción de aerogeneradores y 3.600 en la explotación, y un total de 60.000 nuevos empleos sólo en renovables (34.000 en la producción y obra civil, y 26.000 en la explotación).
España aspira (oficialmente) a que en 10 años el 12% de la energía sea renovable.
Cada kilovatio solar recibirá una bonificación de 60 pesetas
Los productores de energías renovables no dependerán de la voluntad de las compañías eléctricas para vender sus excedentes. Un decreto publicado el 30 de diciembre regula esa venta, que bonifica con 60 pesetas el kilovatio de energía solar. El efecto del decreto no se conocerá hasta que se apruebe su reglamento, pero el Gobierno confía en que, para el año 2010, el 12% de la energía sea de fuentes renovables. El Gobierno ha tardado más de un año en trasladar a las energías renovables los efectos de la Ley Eléctrica, que establecía el régimen de libre competencia en el sector. Un decreto aprobado por el último Consejo de Ministros de 1998 regula los mecanismos e incentivos que hagan posible para el año 2010 que las energías no contaminantes y sostenibles puedan aportar el 12% del consumo nacional. Ahora apenas alcanzan el 7%.
Ese objetivo se pretende alcanzar con bonificaciones y la obligación de que las grandes compañías eléctricas compren a los pequeños productores de energías renovables la totalidad de su producción a precios qué incentiven su crecimiento.
Podrán acogerse a este régimen especial y vender sus excedentes todas las instalaciones con potencia inferior o igual a 50 megawatios, siempre que consuman ellos mismos al menos un 25% de su producción.
Las primas no se abonarán por la compañía eléctrica que distribuya la producción, sino por el sistema eléctrico y, en definitiva, el usuario final, que pagará en su tarifa no sólo los incentivos al desarrollo de las energías renovables, sino otras cargas como la moratoria nuclear; el consumo de carbón nacional y 1,3 billones de pesetas del coste que se le endosa por el coste de la transición a la libre competencia de las eléctricas.
Estas primas varían en función de la fuente energética que se utilice. La más reducida es la aplicada a la incineración de residuos urbanos (3,7 pesetas el kilovatio/hora), seguida de la energía eólica (5,26 pesetas), hasta alcanzar un máximo de 60 pesetas, que se aplicará a las instalaciones solares fotovoltaicas.
Según Raimundo González, director técnico de Censolar, empresa especializada en la docencia de esta última especialidad en Sevilla, con estos incentivos se podría "duplicar" el objetivo del Gobierno para los próximos años. Sin embargo, cree que todo depende de lo exigente que sea el reglamento. "En Estados Unidos, las exigencias han sido disuasorias. Sin embargo, en Holanda son todo lo contrario. Cualquier instalador está homologado.
Energía solar térmica
El colector solar plano es la aplicación más común de la energía térmica del sol. Países como Japón, Israel, Chipre o Grecia han instalado varios millones de unidades, si bien el momento actual de bajos precios del petróleo no es precisamente el más favorable.
Cada metro cuadrado de colector puede producir anualmente una cantidad de energía equivalente a cien kilogramos de petróleo.
Energía solar fotovoltáica
La producción de electricidad a partir de células fotovoltaicas en 1.997 es aún seis veces más cara que la obtenida en centrales de carbón, pero hace tan sólo una década era dieciocho veces más, lo que permite que el empleo de células fotovoltaicas para producir electricidad en lugares alejados de las redes de distribución ya compita con las alternativas existentes, como generadores eléctricos a partir del petróleo. En los próximos 5 años se espera reducir el coste del kWh a 12 centavos de dólar, a 10 para antes del año 2.010 y a 4 centavos para el 2.030. A lo largo de toda la década el mercado fotovoltaico creció a ritmos anuales superiores al 40%; entre 1.971 y 1.996 se han instalado en el mundo 700 megavatios de células fotovoltaicas.
Hidráulica
Hay una gran variedad de formas de generar energía por medio de agua en movimiento. Este prototipo de una central maremotriz fue construido en la isla de Islay, Escocia, sobre un barranco que encierra una columna de agua marina. A medida que el mar sube y baja, hace pasar el aire a través de una turbina, accionando un generador eléctrico. (Martin Bond/SPL) Los sistemas maremotrices podrían abastecer casi tres cuartas partes de las necesidades energéticas actuales de la Comunidad Europea. Las posibilidades para las mini-centrales hidroeléctricas son también significativas. En China hay más de 60.000 de estas centrales en funcionamiento, lo que es sólo una quinta parte del potencial hidroeléctrico total. En los EEUU, si las 67.000 presas existentes, la mayoría de ellas construidas para controlar inundaciones, fueran utilizadas para producir electricidad, seria posible abastecer a varios millones de hogares.
Energía eólica
La conversión de la energía del viento en electricidad se realiza por medio de aerogeneradores, con tamaños, que abarcan desde algunos vatios, hasta los 4.000 kilovatios (4 MW). Actualmente la capacidad instalada asciende a 7.000 MW, equivalente a siete grandes centrales nucleares.
En 1.997 ya es competitiva la producción de electricidad con generadores eólicos de 600 kW y en lugares donde la velocidad media del viento supera los 7 metros por segundo. Se espera que dentro de unos pocos años también las máquinas grandes (entre 1 y 2 MW) lleguen a ser rentables. La energía eólica no contamina y su impacto ambiental es muy pequeño comparado con otras fuentes energéticas. De ahí la necesidad de acelerar su implantación en todas las localizaciones favorables, aunque procurando reducir las posibles repercusiones negativas, especialmente en las aves, en algunas localizaciones. Las mejores zonas eólicas en España son las siguientes: Islas Canarias, Zona del Estrecho, costa Gallega y valle del Ebro.
Energía geotérmica
El potencial geotérmico español es de 600 Ktep anuales, según una estimación muy conservadora del Instituto Geológico y Minero de España. Para el año 2.005 se pretende llegar a las 100 Ktep, lo que requerirá unas inversiones de 40.000 Mpta. Los usos serían calefacción, agua caliente sanitaria e invernaderos, no contemplándose la producción de electricidad.
Biomasa
La biomasa - la vegetación empleada para energía - puede llegar a ser uno de los combustibles más importantes en el futuro. En los próximos veinte años podría suministrar un octavo del presupuesto energético mundial. Una gran variedad de desechos agrícolas y madereros y de cultivos energéticos, simbolizados por el campo de maíz (fondo: Alex Bartel/SPL) pueden transformarse para suministrar una gama de combustibles para el transporte, o pueden ser quemados para generar electrici dad. Un ejemplo de esto es la conversión de las astillas de madera en un gas rico en metano. (Izquierda: US Dept. of Energy/SPL) Al igual que los combustibles fósiles, este gas puede quemarse en centrales eléctricas efi cientes que maximicen el contenido energético del combustible, generando electricidad al mismo tiempo que utilizan el calor sobrante.

